domingo, noviembre 12, 2006

Detergentes =Tensioactivos

Detergentes son las sustancias que tienen la propiedad química de disolver la suciedad o las impurezas de un objeto sin corroerlo. Es decir, sustancias o productos que limpian químicamente.

La palabra inglesa equivalente es detergent. El término alemán empleado es tensid, que parece más preciso, ya que hace referencia directa a sus propiedades físico-químicas, su traducción literal al castellano sería tensoactivo.

Etimología
La palabra deterger procede del
latín "detergere", limpiar.

En medicina se entiende por deterger, limpiar una úlcera o herida, y se denominan detersorios las sustancias que se emplean para ello. Esto implica que puedan calificarse como detergentes sustancias tan dispares como la saliva, el jabón o la gasolina dependiendo de sobre qué superficies sean empleadas, ya que cuando limpian tienen un efecto detergente.

En la vida diaria se entiende por detergentes únicamente a las sustancias que disuelven las grasas o la materia orgánica gracias a su tensoactividad.

Este término pasó del lenguaje industrial al lenguaje doméstico para referirse a ellos en contraposición con el jabón. Pero en realidad, el jabón es un detergente más.


Aunque los jabones comparten estas propiedades, los jabones no son considerados en la práctica como detergentes

El primer detergente (jabonoso) se fabricó en Alemania en 1907, y consistía en una mezcla de jabón tradicional al que se añadió perborato y silicato sódicos. Se denominó con las tres primeras letras de cada añadido, Persil.

Detergente =Jabon tradicional + Perborato + Silicato sodico (asperon)

lunes, noviembre 06, 2006

Loewe

Loewe nos cuenta el enigma del perfume.

La mayor parte de las sustancias naturales tienen su origen en el reino vegetal.

Por citar alguna: bergamota, limón, mandarina, pomelo, naranja amarga, jazmín, nardo, rosa, ciclamen, violeta, verbena, manzanilla, clavo, pimienta, vainilla, canela, pino, palo de roda, patchouli, sándalo, jengibre, vetiver, jara, mirra, musgo de encina, algas marinas o lirio de mayo.


Las materias de animales se emplean en perfumería con el fin de que el aroma persista en la piel y añadan sensualidad.

Las más utilizadas son: ámbar gris,
secreción de cachalote que vive en las costas de Asia; almizcle–musk,
secreción del ciervo almizclero macho; civeta,
secreción del gato Civeta de África y el sur de Asia- castoreo –
secreción del castor-. Hoy estas sustancias han sido sustituidas por preparados químicos.

Gelatina

¿Qué es la gelatina?
Una de las causas de que la piel de las manos se reseque es el uso de detergentes que disuelven los componentes hidrófilos segregados per la dermis.

Este hecho y la consiguiente pérdida de flexibilidad de la piel no pueden solucionarse añadiendo materiales grasos, pero pueden prevenirse y aliviarse los efectos con cremas que disminuyan la evaporación del agua a través de la piel.

Material que vas a necesitar:

100 mL de glicerina
4 gramos de gelatina
10 mL de agua de rosas
unas gotas de perfume
¿Qué vamos a hacer?

Corta a trozos las láminas, dejándolas en remojo con el agua de rosas en un cazo pequeño durante una hora para que se ablanden.

Pon el cazo en un baño de agua a calentar y añade la glicerina, poco a poco hasta que se haya disuelto.

Si tienes un perfume (¡no hace falta que sea muy caro!) echa ahora unas gotas.

Vierte el líquido en botes de boca ancha y deja que al enfriar se forme el gel coloidal.

Usa esta crema para hidratar la piel de las manos.

NOTA DEL AUTOR: Con la receta que se presenta en esta experiencia queda una masa bastante dura, cuyo aspecto no es el que ofrecen las habituales cremas hidratantes.

Para una crema más fluida hay que reducir la cantidad de gelatina (se empieza por usar la mitad) pero no es posible dar un valor definido, pues depende del gusto de quien la deba usar.

Glicerina




-Un artesano del jabón de proceso en frío simplemente volcaría la masa del jabón en moldes en este estadio del proceso.

Un fabricante comercial añadirá sal a la masa de jabón. La sal hace que el jabón cuaje y flote.

Después de "espumar" el jabón, queda la glicerina (y un montón de impurezas, como jabón parcialmente disuelto, sal sobrante, etc.).

Separan entonces la glicerina mediante el proceso de destilación.




Finalmente, la decoloran filtrándola a través de carbón vegetal o utilizando algún otro proceso blanqueante.

Jabon: 6 aceite& 6 agua& 1 sosa


Recipiente de barro, metal o cristal.
Cuchara o palo de madera.
Caja de madera.
250 mL de aceite.
250 mL de agua.
42 g de sosa cáustica.


PARTES :
6 de aceite
6 de agua
1 de sosa



Echa en un recipiente, la sosa cáustica y añade el agua ¡mucho cuidado!, no toques en ningún momento con la mano la sosa cáustica, porque puede quemarte la piel!



Al preparar esta disolución observarás que se desprende calor, este calor es necesario para que se produzca la reacción.



Añade, poco a poco, el aceite removiendo continuamente, durante al menos una hora.



Cuando aparezca una espesa pasta blanquecina habremos conseguido nuestro objetivo.



Si quieres que el jabón salga más blanco puedes añadir un producto blanqueante, como un chorrito de añil; para que huela bien se puede añadir alguna esencia (limón, fresa).



A veces ocurre que por mucho que removamos, la mezcla está siempre líquida, el jabón se ha “cortado”.



No lo tires, pasa la mezcla a una cacerola y calienta en el fuego de la cocina. Removiendo de nuevo aparecerá al fin el jabón.




Echa la pasta obtenida en una caja de madera para que vaya escurriendo el líquido sobrante. Al cabo de uno o dos días puedes cortarlo en trozos con un cuchillo.





Y ya está listo para usar:



NO OLVIDES: lavar las manos, el cabello, la ropa, los suelos, etc.



Observa que el jabón que hemos conseguido es muy suave al tacto, debido a que lleva glicerina que se obtiene como subproducto de la reacción.



Si quieres más cantidad puedes utilizar, por ejemplo, las siguientes proporciones: 3 Litros de aceite, 3 litros de agua, ½ kg de sosa cáustica.